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Hace tres meses me inicié en el camino del "Crossfit", siempre había querido hacer algún trabajo corporal que involucrara pesas pero nunca encontré amor por el gym, ningún exntrenadorx me terminó de convencer y las "app" no son mi "hit".


Hace tres meses me vi en una de mis tantas “crisis corporales”, me miré al espejo y no me gusté, como les había comentado, eso de decirme cosas bonitas o convencerme de amar mi cuerpx nunca me ha servido mucho y le puse nombre a esa crisis: "periodo de estancamiento corporal".

Periodo que estaba super dispuesta a superar.


Lxs que me conocen y practican conmigo saben un poco sobre mi recorrido en la práctica de Yoga, siempre digo y siempre lo diré: El Yoga es mi lugar al que siempre volver, es una relación eterna, ese sitio que siempre me espera y me recibe con los brazos abiertos. Pero hoy no contaré del Yoga.


Mi cuerpx pedía sudar, movimiento, intensidad, retos… Eso he encontrado en el "crossfit". Al hablarlo con mi terapeuta le pareció una buena idea para canalizar mi energía, así que por ahí me fui. Mi primer acercamiento no fue del todo grato, la mayoría del grupo era avanzado y sentía constantemente que les pesaba explicar paso a paso, me noté varias veces acelerando el ritmo o esforzándome demasiado para estar al mismo nivel. Duré dos semanas y noté mi falta de motivación, "bye" a ese grupo.


Tuve la bendición y el privilegio de mudarme un mes a Rincón, en Puerto Rico y ahí encontré mi comunidad. ¿Les he dicho que la comunidad es esencial para mi? Desde que llegué me sentí en casa, sonará extraño en este tipo de ejercicios pero ahora busco cualidades en mis instructores tales como: la invitación, que respeten mi ritmo, que den seguimiento a cómo me siento y que cuando regrese me pregunten cómo me fue.


Más que el trabajo físico, me sentí acogida por un grupo de personas con un mismo fin, me sorprendí 5 días a la semana llegando con antelación, emocionada de conocer el "workout" del próximo día, y así me fui enganchando. Una de las cosas que me gustó es que nunca me sentí obligada a cargar más peso del que mi cuerpx podía, cambió totalmente mi visión de que cuando haces pesas te lastimas. Todos los ejercicios los adaptaron a mi situación de principiante e incluso me motivaban a empezar con poco peso hasta que decidiera cuando quería más.


Recientemente me mudé de país por unos meses y desde que llegué sólo pensaba en encontrar un nuevo grupo de "crossfit". Y ahí me vi de nuevo anotándome en una nueva comunidad. La visita al gym se ha convertido en mi espacio de refugio, he hecho amigos en un lugar donde no conocía prácticamente a nadie y lo más importante, mi relación con mi cuerpo está mejorando. Me invité a dejar de prestar atención a cómo se ve mi cuerpx y empecé a notar cómo se siente. La historia cambió, mi percepción cambió.


En tres meses puedo decir que mis entrenamientos favoritos son esos que incluyen pesas y luego una rutina corta de 6-12 minutos de ejercicios de intensidad. Es un reto personal cada día, y las sensaciones que tengo en mi cuerpx al terminar son agradables. Hace una semana aproximadamente recuerdo haber estado haciendo uno de los "workout" de este tipo y esos 12 minutos fueron intensos, viví de todo. Empecé a tener memorias de un momento difícil de mi vida, y a medida que aumentaba la intensidad aumentaban los recuerdos. Decidí bajar el ritmo e ir notando y dejando pasar, diciéndome: “ahora estás aquí, y estás pasando este reto una respiración a la vez, un peso a la vez, y solo faltan 8 minutos, a medida que el tiempo iba reduciendo me sentía más liberada y a la vez sentía que había dejado pasar esos momentos difíciles de mi vida, fue toda una experiencia. No todos los entrenamientos se sienten igual. Hoy por ejemplo me divertí muchísimo. Me dije a mi misma: “Cada día puedes elegir qué peso puedes cargar, cada día puedes elegir qué peso quieres cargar”.


Y por último, les quiero compartir que una de las preguntas que me han hecho es si he notado cambios o resultados. Esta es la parte más compleja, me propuse medir los cambios en cómo me siento en lugar de cómo me veo. No me he pesado, no estoy contando las libras que subo o bajo, no estoy siguiendo ninguna dieta en especial y no sé si mis carnes andan más pegadas que hace 3 meses. Sólo sé que me siento animada, que me gusta la comunidad que se ha ido creando y que tengo un propósito personal, una cita conmigo, un reto conmigo, y que es un proceso a largo plazo y a mi ritmo. Siento como mi cuerpo se va fortaleciendo cada semana, algunas veces también se siente débil, pero eso es una pequeña parte de todo lo que significa para mi esta nueva aventura.


Que tengan un día sensible.


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  • krystalperez111

Actualizado: mar 27

Recuerdo mi primera clase de Yoga, no paraba de reírme , no entendía nada. Sin embargo, una fuerza sobrenatural me hacía regresar a clases una y otra vez, si a los 20 años me hubieras preguntado : “¿por qué practicas Yoga?” Hubiera respondido que para pararme sobre la cabeza.


Para ese mismo año me encontraba yo teniendo una relación de pareja violenta, me tardé años en entender las consecuencias físicas y emocionales que esa relación dejaría en mi. Pero si, la Yoga y la violencia llegaron a la vez, convivían a la vez y una contrarrestaba a la otra.


Años después me certifiqué como Instructora de Yoga y fue que encontré el modelo de Yoga Sensible al Trauma, tenía claro que mi misión era acompañar a mujeres que habían vivido lo mismo que yo. Cuando leí el primer artículo de Trauma Sensitive Yoga fue amor a primera vista, sabía que sería parte de mi camino por muchos años.


Y aquí estoy, 6 años después comprometida a llevar el movimiento sensible a través de la práctica de Yoga Sensible al Trauma a cada rincón hispanohablante.


En este espacio les iré contando de historias, viajes y experiencias en este camino...


Bienvenidxs!


#movimientosensible

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